jueves, 28 de mayo de 2009

Los Marios de mi vida

En vida ha habido cinco Marios, sí cinco, mi suegro, mi ex esposo, mi hijo, un amante y el mejor de todos y que nunca me falló, hasta este 17 de mayo que trascendió y me dejó sola, el poeta Mario Benedetti.
Porque el día en que fui a ver la película El Lado Oscuro del Corazón


Y escuché por primera vez, Táctica y estrategia, quedé prenda de una vez y para siempre de hermoso ser humano, capaz de tener la sensibilidad de escribir algo así:
Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías
cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza
cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea
cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada
cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro
cómo voy a creer / dijo el fulano
que la utopía ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía
Y bien escribió: “cuando me entierren por favor no se olviden de mi bolígrafo….”
Y se murió así dejándome sola aquí sin ni siquiera saber que yo creía que era su Utopía o al menos la utopía de alguien que aún no sabe que estoy aquí.
Y mientras tanto llega, tengo tantos libros por leer y ahora no puedo quejarme del gasto porque tengo muchísimos digitales, no me importa como lleguen a mí. Claro disfruto muchísimo esos tour de los sábados con mi hijo por las compra ventas de libros usados, escarbando entre los estantes para encontrar aquel ejemplar de Anne Rice que no había leído, o aquella biografía de Oscar Wilde y pensar que todavía no he encontrado Los Tres Mosqueteros ni La Divina Comedia que ando buscando en una edición de lujo para regalárselo a mi hijo.
Claro yo los compro y mi hijo se apodera de ellos para su biblioteca, y que nadie se la toque ni le cambie el orden en que tiene sus tesoros. Pero para mí los libros son tesoros diferentes, yo no soy egoísta y me encanta compartirlos, lo que ocasiona que casi nunca regresen a mí. Andrés no, Andrés los atesora y no le gusta que nadie los toque.
La lectura es el acto más libre y solitario de un individuo. No se puede aprender nada sin leer y, cuando se encuentra algo que te complace, es un placer irrepetible, una auténtica orgía del cerebro. Para experimentarla, no es ni siguiera necesario dedicarle muchas horas: leer veinte páginas de un libro importante te puede cambiar la vida.

Carmen Balcells

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