miércoles, 7 de agosto de 2024

los amores de María

“Los Amores de María” A los 60 años, María se sentaba en su balcón, observando el atardecer sobre el valle de Alajuela. Con una taza de café en la mano, su mente viajaba a través de los recuerdos de su vida, una vida marcada por amores apasionados y aventuras inesperadas. María se había casado joven, a los 22 años, con su primer amor, Francisco. Sin embargo, el matrimonio no duró. A los 34 años, se encontró divorciada y con un mundo nuevo por descubrir y un hijo al que cuidar. Fue entonces cuando comenzó su viaje de autodescubrimiento y amor. Su primer amante después del divorcio fue Pedro, un artista bohemio que le enseñó a ver la belleza en lo cotidiano. Con él, María aprendió a apreciar el arte y la música de Trova, y a dejarse llevar por la pasión del momento. Luego vino Gerardo, un empresario exitoso amante de las apuestas de alto nivel, que la llevó a conocer los lujos de la vida. Con él, María experimentó la opulencia y el poder, pero también aprendió que el dinero no siempre trae felicidad. A lo largo de los años, María tuvo 12 amantes, cada uno dejando una marca indeleble en su corazón. Hubo un poeta que a sus 22 años le escribió versos bajo la luna llena, relatando su amor hacia una mujer de 38, un Atleta que la llevó a recorrer los rincones más remotos de Costa Rica, y un periodista que como ella amaba la lectura, la trova y el amor libre y quien le enseñó sobre la fragilidad y la fortaleza del alma humana. Un extranjero que cultivaba en la zona sur de Costa Rica alguna planta prohibida y con el que experimentó una pasión descontrolada. Desde un joven jugador de futbol hasta un rasta en ciernes que conoció durante el tiempo que vivió en Guanacaste, ambos mucho más jóvenes que ella y de quienes también aprendió sobre el erotismo. Cada relación fue única y especial, y cada amante le enseñó algo nuevo sobre el amor y sobre sí misma. A través de estos amores, María descubrió su propia fuerza y su capacidad para amar sin reservas. Ahora, a los 60 años, María miraba hacia atrás con una mezcla de nostalgia y satisfacción. Había vivido una vida plena, llena de amor y aventuras. Y aunque había tenido muchos amantes, cada uno había sido un capítulo importante en la historia de su vida. Con una sonrisa, María se levantó del balcón y entró en su casa. Sabía que aún le quedaban muchos capítulos por escribir, y estaba lista para enfrentar lo que el futuro le deparara. Francisco, el primer esposo de Clara, siguió un camino muy diferente después de su divorcio. Tras la separación, él se dedicó a su carrera como Agente de Seguros, trabajando en varios proyectos importantes en San José y otras ciudades de Costa Rica. Aunque el divorcio fue difícil para ambos, Francisco encontró consuelo en su trabajo y en la compañía de sus amigos y familiares. Con el tiempo, Francisco se volvió a casar, pero no tuvo más hijos. A pesar de sus diferencias, él y María mantuvieron una relación cordial, especialmente cuando se trataba de eventos familiares o reuniones con amigos en común. Ricardo siempre guardó un respeto profundo por ella y reconoció que, aunque su matrimonio no funcionó, ambos habían aprendido y crecido a partir de esa experiencia. A los 60 años, Francisco también reflexionaba sobre su vida y sus decisiones. Aunque su camino había sido distinto al de María, él también había encontrado su propia forma de felicidad y realización. Ambos, en sus propios términos, habían vivido vidas plenas y significativas. Pero él siempre tuvo la inquietud de qué habría pasado si ella no hubiera tomado la decisión de divorciarse de él….

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